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“Liberar el mercado cambiario”. Navegar en una tormenta sin dólares y con Cristina Capitana al mando

  • Tomas Sempio
  • 12 nov 2022
  • 4 Min. de lectura

La crisis de insumos ya afecta a varias industrias; mientras, la vicepresidenta pone el foco en la elevada inflación


La tormenta arreciaba en el mundo cripto, pero también en la economía argentina. “Hay que liberar el mercado de cambios”, le sugirió Carlos Maslatón a Sergio Massa en un encuentro que duró casi tres horas y media en el Palacio de Hacienda entre el ministro de Economía y las principales empresas líderes de ese rubro en el país. No solo se había metido con el fruto prohibido por Cristina Kirchner en el jardín del Instituto Patria, sino que el timing no podía ser peor para la constelación cripto: las cotizaciones se desplomaban por la crisis de solvencia de FTX, una plataforma de intercambio.


“Estamos acostumbrados”, retrucó tranquilo el hombre de Lirium, ex Patagon y uno de los fundadores de la Unión para la Apertura Universitaria (el brazo universitario de la Ucedé). Maslatón volvió sobre los problemas del tipo de cambio. Para él, la inflación ya está jugada y arreglar ese obstáculo liberaría el potencial para crecer, opina. Además, pidió quitar las trabas impuestas por el Banco Central (BCRA) y también por los bancos. Eso, dijo, frena el desarrollo de las criptomonedas en la Argentina, pese a que el país –porque el peso se hunde- es “vanguardia mundial” y en la región en este tema.


La respuesta del ministro fue elocuente, pero no por el cimbronazo que ese miércoles sacudía al mundo tecnológico, sino en referencia a aquel que comprime, cada vez más, a la economía local. “Si tuviéramos libre circulación de cripto, pero dentro del régimen jurídico y tributario argentino, no habría problemas, porque no se afectarían a las reservas”, aseguró. Regulación, más impuestos, pero -sobre todo- dólar. Esta es la ausencia que más preocupa al Gobierno.


La lenta sangría de reservas carcome la actividad económica. Los ejemplos se multiplican en el frente. La Cámara de Ferreterías dice que hay faltante de productos básicos en el 60% de los comercios. Escasean tornillos, alambre y chapa. La fábrica de John Deere tiene algunas de sus líneas de producción afectadas con personal suspendido. Allí trabajan 3200 personas. Nissan sigue con su planta cordobesa frenada hasta el lunes por falta de insumos. Las compañías que fabrican nacionalmente los estuches especiales de cartulina –con pegamento resistente a las bajas temperaturas- que sirven para exportar langostinos tienen pisadas las aprobaciones de SIRA, los nuevos permisos de importación.


A los problemas que esta semana manifestaron públicamente las empresas mineras, las navieras, y hasta aquellos que tenían que pagar licencias de Office o al proveedor mayorista de internet, se suma también la naciente industria del litio.


“La situación con las importaciones se está convirtiendo en crítica”, explica un documento interno al que accedió Ahora Noticias y CBA de la empresa australiana Allkem, exportador de litio desde Catamarca y Jujuy. En esa firma dicen que tienen importaciones por casi US$6 millones frenados entre SIMI y SIRA. Ese informe confidencial estima que crecen los riesgos de perder más producción y retrasar el inicio de expansión que tenía prevista la compañía.


“Están colapsados los depósitos fiscales para mover la infinidad de importaciones que están paralizadas. Más de 20 días de demora, cuando lo habitual eran tres o cuatro días. Quilombo total”, afirmaron, en tanto, otros importadores.


Sin reservas en el camino

El tiempo es un enemigo. En la última semana, el BCRA perdió US$525 millones, el peor saldo semanal desde los primeros siete días de agosto. La sangría supera los US$1500 desde que se terminó el llamado dólar soja. No por nada, en la conferencia industrial del jueves, los empresarios terminaron rogándole a Massa por insumos para producir.

Diego Coatz, que se sumará representando a la UIA a la mesa de emergencia en la que está el Ministerio de Economía, la AFIP, la Secretaría de Comercio y el BCRA, dijo en su presentación que la brecha cambiaria, el acceso a los dólares o insumos, y el incremento de costos, son las restricciones al crecimiento industrial por el lado de la oferta. También hay, dijo el economista, por el lado de la demanda: tasas de interés, inflación, y consumo e inversión.


“¿Vos decís que lo anuncia Cristina?”, bromeaban en el Ministerio de Economía sobre los rumores que se expanden sobre una segunda versión del tipo de cambio diferencial para acumular dólares. La ironía oficial tiene que ver con el inminente viaje de Massa a Bali para participar con Alberto Fernández de la reunión del G20. Cristina será presidenta. Pese a la pérdida permanente de reservas, no hay todavía un horizonte claro sobre un nuevo tipo de cambio diferencial, más allá del cada vez más poderoso ajuste importador. Sin embargo, esos rumores -si se extienden- podrían comenzar a frenar aún más las liquidaciones a la espera de un nuevo dólar más conveniente. Esa situación podría acelerar las ventas diarias del BCRA. El campo tiene para aportar más de US$7000 millones (12 millones de toneladas de soja). Habrá que ver si Máximo Kirchner acepta que el gobierno de su madre vuelva a arrodillarse frente a las cerealeras.


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